domingo, 10 de junio de 2012

En México...

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el planeta al menos uno por ciento de los adolescentes y adultos jóvenes sufre anorexia y otro 4.1 por ciento de bulimia. Denominados trastornos de la conducta alimentaria (TCA), se estima que de 5 a 13 por ciento de este grupo poblacional presenta síndromes parciales de estas alteraciones, aunque se carece de una estadística precisa de los casos en el mundo, señalan especialistas.
De acuerdo con la OMS, la anorexia inicia en edades que van de los 14 a 18 años, en tanto que la bulimia suele ser más frecuente durante el periodo de transición de la adolescencia a la adultez temprana, es decir, en mayores de 16 años.
Investigadores y expertos en el tema alertaron que pese a su baja incidencia en México, donde no se supera la media mundial, al concentrarse un mayor número de casos en menores de edad es un problema de salud pública, que de no atenderse con estrategias de prevención puede alcanzar niveles preocupantes.
En entrevista con La Jornada, Claudia Unikel Santoncini, experta en TCA e investigadora del Instituto Nacional de Siquiatría Ramón de la Fuente, señaló que en nuestro país los casos de anorexia se presentan en 0.1 por ciento de la población de adolescentes. En la mayoría de éstos afecta a mujeres, aunque cada vez hay más casos de varones.
Existen diversos tratamientos para la bulimia, tanto psicologicos como médicos aunque los pasos principales son los siguientes:


1.  Voluntad en llevar una pauta de tratamiento.

2. disciplina en las dietas, y con las hospitalizaciones si son necesarias.

3. control de peso en los objetivos proyectados.

4. hacer una vida social normal.

5. regularidad en las consultas individuales o familiares.

6. control médico.

7. fortalecer la personalidad.

8. confianza en el entorno familiar.

9. confianza con su terapeuta.


Tratamiento para la anorexia consiste en:


Por un lado la detección de la enfermedad por parte de los médicos.

Coordinación en tres áreas de medicina: psiquiatría, endocrinología y pediatría (si ésta fuera necesaria).

Seguimiento del paciente. Al principio en un centro médico ya que estos pacientes son ingresados para intentar normalizar y romper el problema, al menos la primera capa; y después en casa.